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lunes, 17 de junio de 2013

Extrañas circunstancias

Un gran destello de luz. Es lo que los ojos sin vida de Alex reflejaron en el momento en el que el dedo índice del forense apretó el accionador de su DSLR. Cuando aún ardía en ellos la llama de la vida, una sola mirada podía cautivar a cualquiera que se cruzase con ella, sin embargo ahora, fijos, con una inmensa pupíla estrechando el íris, se habian convertido en una imagen bastante estremecedora.


No había sangre, era eso por lo que, quizás todo el equipo de investigadores que estaba en la zona estaba tan nervioso. Numerosos testigos coincidian en que habían visto a un hombre, de aproximadamente un metro ochenta, con gabardina de cuero, disparar varias veces una pistola de gran calibre (algunos señalaban que era una magnum) contra el difunto.

martes, 11 de junio de 2013

"Cazador de alientos" (6)


Capítulo sexto: huida.

  Con la velocidad de un fulminante rayo los tentáculos del traje de Orphïo se adherieron a las sienes de Diablo. "Situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas". Este pensamiento pasó tan rápido y durante tan poco tiempo por la mente de Orphïo que ni si quiera Diablo, con sus técnicas telepáticas, fue capaz de predecirlo. De hecho, incluso nuestro héroe quedó sorprendido por la velocidad de su acto.

  Diablo se desplomó inconsciente en el suelo.

martes, 4 de junio de 2013

"Cazador de alientos" (5)


Capítulo quinto: Diablo.

  Orphïo caminaba con paso lento pero seguro. El aroma de la malevolencia, aunque él no lo notase gracias a su máscara, inundaba el corredor por el que caminaba. Las vistas tampoco eran muy alentadoras: la suciedad húmeda y pegajosa lo cubría todo. Era huella inequívoca del pasado del edificio, cuya función fue una mixtura de bar de copas, burdel y cuadrilátero de boxeo callejero. La sangre y otros fluidos todavía menos agradables cubrían las paredes. Aquel sitio había tenido bastante tralla.  

  A sus espaldas seguían escuchándose los silbidos de Carón. Aquel viejo era simpático a pesar de estar donde estaba y servir a quien servía. Habría podido ser un buen amigo sin duda.

lunes, 27 de mayo de 2013

"Cazador de alientos" (4)


Capítulo cuarto: Carón.

  Al acercarse el traje negro de Orphïo quedó bañado por la luz roja del letrero de El Infierno. Un demonio más en la ciudad de los demonios. Se detuvo por un momento ante la puerta que daba acceso al interior. No era que tuviese miedo. Lo que sucedía es que aquél  era el peor lugar de toda la subciudad, y probablemente de la superficie de Nueva York. Si allí abajo había bandas criminales, gángsteres y demás, era porque contaban con la aprobación de El Infierno. Sin lugar a dudas era el sitio más infecto y asqueroso de toda la subciudad.

lunes, 20 de mayo de 2013

"Cazador de alientos" (3)


Capítulo tercero: la subciudad.

  De nuevo entre la sombras, aunque esta vez en la subciudad, Orphïo caminaba ahora con aire tranquilo. Iba a completar el encargo por el que no cobraría ni un sólo dólar. La recompensa sería otra, y de hecho así lo esperaba. 

  Las calles, si es que se podían llamar así, de la subciudad eran asquerosas en comparación con las de la ciudad de la superficie. Humedad, oscuridad y pobreza eran constantes ahí abajo. El humo se elevaba continuamente desde las rendijas de ventilación. Las gotas, que se acumulaban debido a la condensación, no dejaban de caer provocando ese sonido leve pero enloquecedor. Los gritos de los desquiciados sumidos en su locura se habían vuelto de lo más frecuente.

lunes, 6 de mayo de 2013

"Cazador de alientos" (2)


Capítulo segundo: Ker.

  Unas pisadas sigilosas, pero no lo suficiente, sonaban al otro lado de la pared. El viejo estaba a punto de morir. Orphïo colocó la mascarilla para sorber el que dentro de unos segundos sería el último aliento del anciano. Los pasos seguían acercándose. La situación comenzaba a ser un bastante estresante. Orphïo podía escuchar los latidos de su propio corazón que se aceleraba a cada momento. ¿Tendría que elegir entre el último aliento del moribundo y salvar su propio pellejo? 

  Al fin los pasos se detuvieron. Silencio. Y un instante después el pomo de la puerta empezaba a girarse muy lentamente.

lunes, 29 de abril de 2013

"Cazador de alientos" (1)

Capítulo primero: el acechador en la oscuridad.

  Se abrió suavemente la ventana y una leve brisa movió las cortinas. Desde dentro de la habitación se empezó a oír el murmullo nocturno de la ciudad de la superficie. Donde antes sólo había oscuridad se encontraba ahora una figura extraña cuya presencia nadie advirtió. Esto indicaba que estaba haciendo bien su trabajo. Entrar, cazar y salir de ahí sin que nadie se diese cuenta. La quietud absoluta se apoderó de su cuerpo. Mejor dicho, su cuerpo se apoderó de la quietud absoluta.

lunes, 22 de abril de 2013

"Leviatán VI informando" (5)


Capítulo quinto: exilio espacial.

   Por primera vez Bart iba a dejar atrás la que había sido su casa y compañera durante el viaje. Sintió frío cuando se encontraba a punto de abandonar el contacto con la Leviatán VI. El traje espacial, modelo Alcast FL02, estaba conectado directamente con su cerebro y captaba y descifraba los impulsos eléctricos que le llegaban de modo que era capaz autorregular la temperatura en su interior y así lo hizo.
  
  Entre él y la nave inerte sólo había miedo. Entonces Bart sintió el arrojo propio de los héroes, de aquellos que son capaces de cambiar el rumbo de la humanidad entera. Pero no estaba solo. Su compañera, que velaría siempre por su seguridad, le acompñaba en forma de AER, el robot antropomórfico. Sincronizados, como si la misma esencia de AER estuviese conectada con Bart, se lanzaron hacia la enorme grieta de la Leviatán V que estaba a tan sólo unos metros de distancia.

lunes, 15 de abril de 2013

"Leviatán VI informando" (4)


Capítulo cuarto: el umbral de la humanidad.

  De esta manera, entre ensoñaciones inducidas y despertares de amargo regusto debido a las drogas, transcurrieron los días a bordo de la nave de exploración espacial "Leviatán VI". Siempre manteniendo el contacto con la Tierra. Siempre distante. A veces, en sus momentos de mayor lucidez, Bart se preguntaba si acaso esta no sería otra de las pruebas supervisadas por el doctor Yoshi y su séquito. En cualquier caso Bart no estaba preocupado: su confianza en sí mismo era plena y, aunque él todavía no lo sabía, esto le salvaría la vida más adelante pues éste, elevado a tan sumamente alto nivel, era un rasgo que sólo poseían unas pocas personas en toda la raza humana.

  Leviatán VI siempre estaba alerta. Sus focos, metáfora de la avidez de conocimiento propia de los humanos, siempre estaban encendidos traspasando la nada que sirve de sustento al propio universo. Pero un día, años después de que la nave atravesara la atmósfera terrestre, los focos repararon en un objeto que fue reconocido al instante. Comenzó de nuevo el proceso para despertar al tripulante de la Leviatán VI.

domingo, 7 de abril de 2013

"Leviatán VI informando" (3)


Capítulo tercero: mirador a las estrellas.

  Por fuera el silencio era absoluto. Un silencio imperturbable y mortífero. Mas en el interior de la Leviatán VI se había empezado a escuchar desde hacía un par de minutos "Finlandia", poema sinfónico de Jean Sibelius. 

  Allí dentro comenzaba a despertarse del letargo inducido Bart Ardan Howard. El proceso de suministración de drogas y otros nutrientes llevado a cabo por Leviatán VI duró apenas unos minutos. Cuando por fin Bart tomó conciencia de sí mismo se sintió casi como en casa con la cálida pero robótica bienvenida de la Leviatán VI:

  -Hola Bart. Tal y como me pediste te he despertado después de un mes de letargo. Espero que hayas tenido un tranquilo viaje.

domingo, 31 de marzo de 2013

"Leviatán VI informando" (2)

Anteriormente en "Leviatán VI informando".
 
Capítulo segundo: despertar.

  Pero ese silencio no era otra cosa que una sordera temporal provocada por la potentísima onda que acababa de atravesar la Leviatán I. Al abrir los ojos Bart se dio cuenta de que el interior de la nave estaba inundado por una luz roja parpadeante. Esto tampoco era buena señal. Además poco a poco, como una tormenta que se acerca desde lontananza, y a medida que recuperaba la capacidad auditiva Bart comenzó a distinguir la sirena de alarma de la nave. Una fuerte brisa. El casco de la nave había sufrido una minúscula fisura. El modo en que Bart actuase en los próximos segundos sería crucial para su supervivencia. Pero Bart había sido bien entrenado. Mantuvo la calma y se dispuso a...

  -...art, Bart -oía como si se tratase de la voz de un sueño del pasado-, ¡Bartholomew despierte! ¡Bajen un poco las luces maldición!

viernes, 29 de marzo de 2013

Morfología de un abrazo

Morfología de un abrazo

Morada repleta de hiedra
Más nunca llegue el momento,
tiempo a descansar detenido,
que haya de abandonar.

Arcilla al calor se vuelve roca
en el júbilo de tu cobijo
de bohemia se vuelve el cristal.
Dulce sentido de afecto que
 Ni osara un trueno quebrar.

Ni el más gélido ciclón
ni el más bravío oleaje
serían de derrumbar capaces
súbito blindaje emocional.

La silueta rebelde del olvido,
del camino se desvanece,
allá donde corona el olivar.
Devuelve el aroma de mi desvelo,
bastión de mi sueño profundo.


Andrés García Luján

lunes, 25 de marzo de 2013

"Leviatán VI informando" (1)

Capítulo primero: chirrido.

  Por fuera el silencio era absoluto. Un silencio imperturbable y mortífero. Tanto que algunos pensadores se habían preguntado, sin conseguir una respuesta satisfactoria y unánime, si de hecho se podía hablar de silencio en ese tipo de situaciones. Mas en el interior de la Leviatán I se había empezado a escuchar desde hacía un par de minutos la primera sinfonía de Jean Sibelius.

  Allí dentro comenzaba a despertarse del letargo inducido Bart Ardan Howard. Era, sin que el tuviese la más mínima idea, el único tripulante con vida de la inmensa nave espacial. El proceso de suministración de drogas y otros nutrientes llevado a cabo por Leviatán I duró apenas unos minutos y cuando por fin Bart tomó conciencia de sí mismo se extrañó al ver que en su compañero, del que curiosamente no recordaba el nombre, no se había iniciado el mismo proceso. No era buena señal.

jueves, 14 de marzo de 2013

Algo no va bien


Carlos y Luis, realmente parece un poco absurdo pero eran justo ellos dos en una mesa pequeña de una cantina (siempre les gustaba llamar así a cualquier bar corriente), sin embargo algo no iba bien. Ambos tenían el ceño fruncido, apretaban los puños mientras estaban con cara de muy pocos amigos y una tensión que hacía complicado hasta el paso del aire. Carlos miró a su izquierda, centró su deteriorada mirada en el fondo de la barra intentando encontrar algo o alguien, pero no ocurrió, continuó mirando a su derecha. Luis sin embargo parecía hipnotizado tratando que su compañero le mirara a los ojos, que le prestara atención aunque sólo fuera un mísero instante. Sin éxito. Algo no iba bien. La tensión no se disipaba, los dos sentados uno en frente del otro manteniendo un pulso nulo, ninguno conseguía salir vencedor. En ese momento Luis harto de esa situación tan incómoda decidió romper de una vez por todas esa tensión.

-         ¡Eh! Ya vale, tenemos que solucionar esto, por las buenas o por las malas.
-         ¿Solucionar el qué?  No veo nada que tengamos que solucionar.
-         Este silencio acaso te parece normal, esta situación a la que hemos llegado, no era esto para lo que habíamos venido.
-         No te entiendo, no sé de qué me estás hablando. Voy al servicio.