Las aventuras del Barón de Münchhausen
Terry Gilliam, 1988
John
Neville, Eric Idle, Sarah Polley, Oliver Reed, Charles McKeown, Winston Dennis,
Jack Purvis, Valentina Cortese, Jonathan Pryce, Bill Paterson, Peter Jeffrey
¿Quién es el Barón Munchausen? ¿Un mentiroso?¿Un bribón?¿Un loco?¿O el más grande superhéroe que luchó y venció en los más disparatados combates?¿Será cierto que cabalgó por el aire en una bala de cañón, que acabó con un dragón de tres cabezas, que viajó a la luna y todo ello antes de desayunar...?
Bueno, me estreno en Diplodocus y Calabacines con la review de una de las películas protagonistas de la última Adivinanza: Las Aventuras del Barón de Münchausen.
Con esta película, rodada
en las ruinas de Belchite, Zaragoza, Terry Gilliam intentó llevar al gran
público las aventuras del personaje de numerosos cuentos e historias el Barón
de Münchhausen. Y digo ‘intentó’ porque a pesar del buen hacer del director
exmiembro de los Monty Python, la película fue un fracaso comercial: para
empezar, el presupuesto se disparó de los 23 millones de dólares iniciales a
casi 47 al finalizar, y recaudó sólo 8.
El estilo de Terry
Gilliam se nota a cada paso. Aunque no es la genial ‘La vida de Brian’, ni ‘Los
caballeros de la mesa cuadrada’, la firma del director se siente durante toda
la película.
Planteada como si fuera
una historia de fantasía inverosímil, siendo fiel al estilo de los cuentos y
relatos disparatados de hace dos siglos, las aventuras del Barón (John
Neville), son divertidas y entretenidas.
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El Barón (John Neville), y la protagonista de la pista: Sally (Sarah Polley) |
Aunque no es una película
memorable, si aceptamos el planteamiento que se nos presenta, y dejamos de lado
los prejuicios que nos puedan plantear lo absurdo de algunas situaciones, las
dos horas que dura la película se pasarán volando.
Si te gustan los Monty
Python, esta película es para ti, aunque si los consideras insufribles, ni lo
intentes: el Barón de Münchhausen es una ‘Los Caballeros de la Mesa Cuadrada’ un
tanto más descafeinada. Quizá ese es el fallo: creo que Gilliam intenta con
esta cinta llegar a un público más amplio, renunciando en parte al
característico humor absurdo de sus películas, y quedándose a medio fuelle: ni
contenta del todo a sus fieles fans, ni sabe llegar del todo al gran público,
con un humor y un estilo que a veces parecen demasiado infantiles.
Lo mejor: es una historia de aventuras a la antigua usanza, dejando de lado la
épica que reina actualmente en el cine por un poco más de diversión y humor. Y,
por supuesto, el estilo de Terry Gilliam.
Lo peor: la sensación de que podría haber sido algo mejor y que algunas veces el
humor se queda como ‘a medio fuelle’.
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